22 de enero de 2011

*Soy yo, en fin...

No soy un tipo excesivamente sociable. Al contrario: la gente, por lo general, me irrita. Y hay gente por todas partes. Proliferan, los muy cabrones. Hay días que yendo por la calle siento verdaderos impulsos de apartar a los que con su andar de pato confundido obstaculizan mi paso, siempre claro y decidido. Y es que, en el fondo, no soy más que un bárbaro; ese bárbaro que en el “Metro” ofrece espontáneamente su asiento a los ancianos con amabilidad asesina; el mismo que galantemente cede el paso a las señoras, mientras en su imaginación las envía a galeras de por vida. Sí, soy ese bárbaro de exquisitas maneras que abre la puerta y cede el paso a todo el mundo, esperando que se vayan al infierno y no vuelvan. Soy yo, en fin, tal cual he resultado.