2 de enero de 2011

*El hombre estatua

Aquel hombre que un día se sentó a esperar la vida, allí sigue, sentado en su banco de siempre. Pero ya nada espera.
¿Qué vivirá quien se sienta a esperar vivir? ¿Qué esperará el que detiene su vida para esperar?
Allí, en su banco de siempre, sigue aquel hombre que un día decidió sentarse y ya no se levantó más. Inmóvil, cubierto de palomas y excrementos, parece una vieja estatua abandonada. Acercaros si os intriga y observadlo. Pero no os apiadéis. ¿Qué sabéis de él ni de nadie? Puede que su corazón palpite con más brío que el vuestro por sentir que es su cuerpo un hogar para esas aves.
¿Es nuestro corazón o nuestro cuerpo un hogar para alguien, o en él sólo habitamos nosotros?