Quisiera plantar un árbol en tu mirada,
verdes y frondosas ramas cubren tu cara.
Quisiera cruzar tu frente, blanca paloma
y posarme en tu vientre hasta la aurora.
Y cuando amanezca el día,
ser tu balcón y ventana
pa' asomarte a la mañana
blanca, desnuda y mía.
Qué fresca es tu hermosura, dulce muchacha,
en mi mano empuño el hacha pa' traerte leña,
que en cuanto yo haga una seña, llega el invierno,
que sin fuego es un infierno morir de frío,
que para morirse de frío bastan las penas
que navegan por mi venas cual triste río.
Y cuando amanezca el día
ser tu balcón y ventana
pa' asomarte a la mañana
blanca, desnuda y mía.
Hace un domingo estupendo aquí, en tu cama
y no pienso levantarme en una semana.
Cierra puertas y ventanas y celosías
que el mundo está abarrotado y lleno de espías...
(Q. Malone).