4 de enero de 2011

*La duda

Dos hombres ascendían cansinamente el camino. ¿Ascendían? Es lo que a primera vista parecía. Aunque también pudiera ser que estuvieran descendiendo. Sólo eran dos figuras difusas en la niebla, de las que no se sabía con certeza si se acercaban o se alejaban. ¿Y qué significaba aquel movimiento de sus manos en alto? ¿Era un hola o un adiós? ¿Y aquel bulto negro (seguramente un perro), iba delante o los seguía? Nos miramos y al instante quedamos de acuerdo. Entonces, al unísono, disparamos. Ahora, dos hombres y un bulto negro (seguramente un perro) yacían inertes sobre el camino. Más tarde, cuando la niebla escampara, bajaríamos a enterrarlos. Sólo entonces despejaríamos la duda de si iban o en realidad venían. Pero igualmente los despojaríamos de todo.