7 de febrero de 2011

*Francis Cabrel



Y yo que hasta ayer solo fui un holgazán,
y hoy soy el guardián de sus sueños de amor,
la quiero a morir.

Podéis destrozar todo aquello que veis,
porque ella de un soplo lo vuelve a crear
como si nada, como si nada,
la quiero a morir.

Ella borra las horas de cada reloj,
y me enseña a pintar transparente el dolor
con su sonrisa.

Y levanta una torre desde el cielo hasta aquí
y me cose unas alas y me ayuda a subir
a toda prisa, a toda prisa,
la quiero a morir.

Conoce bien cada guerra,
cada herida, cada sed.
Conoce bien cada guerra
de la vida y del amor también.

Me dibuja un paisaje, me lo hace vivir,
en un bosque de lápiz se apodera de mí,
la quiero a morir.

Y levanta una torre desde el cielo hasta aquí
y me cose unas alas y me ayuda a subir
a toda prisa, a toda prisa,
la quiero a morir.

Cuando trepo a sus ojos me enfrento al mar,
dos espejos de agua encerrada en cristal,
la quiero a morir.

Solo puedo sentarme, solo puedo charlar,
solo puedo enredarme, solo puedo aceptar
ser sólo suyo, ser sólo suyo,
la quiero a morir.

Conoce bien cada guerra,
cada herida, cada sed.
Conoce bien cada guerra
de la vida y del amor también.

Y yo que hasta ayer solo fui un holgazán,
y hoy soy el guardián de sus sueños de amor,
la quiero a morir.

Podéis destrozar todo aquello que veis,
porque ella de un soplo lo vuelve a crear
como si nada, como si nada,
la quiero a morir.

Francis Cabrel, nacido en 1953, es un cantautor y guitarrista francés de ascendencia italiana. Comenzó a componer con 16 años como hobby influenciado por cantantes como Bob Dylan.
Lo expulsaron del instituto por problemas de disciplina y encontró trabajo en una zapatería, trabajo que dejó por la música, empezando a tocar en pubs y bares, presentándose a concursos y finalmente grabando discos.
Felizmente casado y padre de tres hijas, afirma que el amor por la guitarra siempre será su primer amor.