6 de febrero de 2011

*Nuestros pasos

Todo paso hacia adelante puede ser comprendido como la proyección en el tiempo de una antigua evocación. ¡Y parecemos todos tan antiguos y perdidos! Pero nadie está realmente perdido si entre él y el mundo es capaz de trazar una camino y empieza a recorrerlo.

Todo paso hacia adelante puede igualmente no ser comprendido. Pero entonces no se trata de un verdadero paso hacia adelante, porque un paso hacia adelante es siempre un paso hacia la comprensión. ¿Comprendemos nuestros avances más íntimos?

Todo paso hacia atrás puede ser comprendido como la introspección en la génesis de un tiempo que nos hizo como somos, pero no como hubiésemos querido ser. El pasado, así entrevisto, sabe a herida mal curada. Entonces, en lo más soterrado de nuestra natural bondad descubrimos los viejos rencores contra el autoritario padre, contra el hermano pequeño que nos expulsó del calor de la madre, y también contra ella por no habernos preferido siempre.

Todo paso hacia atrás puede, asimismo, no ser comprendido. Pero entonces no es un verdadero paso hacia atrás, porque un verdadero paso hacia atrás es siempre un paso hacia adelante y eso, como ya se ha dicho, implica comprensión. ¿Comprendemos nuestros retrocesos más obstinados?