En el lenguaje, Malone aspiraba a manejar únicamente ideas sencillas. "Sólo ideas esenciales", decía.
En ocasiones, ese obsesivo empeño le parecía un pequeño ajuste de cuentas contra la incoherente y verborreica tiranía de su padre: un ser absolutamente ignorante y violento del que sólo pudo protegerse gracias a su amor a los números y a las formas lógicas del lenguaje.
"Mi padre sólo fue para mí un antipadre", había anotado una vez en su diario.