12 de diciembre de 2011

*Imagen parisina (I)

A veces te evoco paseando por una de las calles por las que yo anduve hace años, llevando de la mano a mi hijo. Sé que ya nunca más volveré a andar por ninguna calle real, llevando de la mano a mi hijo. ¿No tengo nada? ¡Al contrario, tengo mucho! Tengo, por ejemplo, una calle imaginaria por la que siempre pasearé de la mano con mi hijo. Ya sé que no es más que una calle imaginaria. Pero mi corazón es real, y la añoranza de mi hijo verdadero, también.