6 de marzo de 2011

*Noche abajo

Dormí hasta el anochecer y al bajar, ¡mira que entra "la loca" en esta bodega-sauna preguntando "¿tienes una caja de cerillas?" y riendo como sólo los locos saben!

Decía que dormí hasta bien entrada la noche y al despertar bajé allí donde me sirven el carajillo a su hora, cuando entró "la loca" riendo y preguntando: "¿tienes una caja de cerillas?", y sin esperar respuesta salió al patio, adonde las mesas, y empezó a bailar como una poseída: "¿tienes una caja de cerillas?, tra-ca-trá, ¿tienes una caja de cerillas?, tra-ca-trá...".

Y así bailaba y reía esa que todos llaman "la loca", en la hora de mi carajillo. Luego, más tarde, las luces se apagaron en el patio, donde ya nadie quedaba, y yo salí hacia la noche sin haber comido ni cenado nada, murmurando algo que ni yo mismo logré entender.

Sé que me perdí calle abajo y que mi sombra se recortaba contra unas tapias allá donde algunos gatos se erizaban a mi paso. Instantes después amaneció y yo dormitaba junto a unas bolsas de basura que por descuido no habían sido retiradas. Aquel anciano que me miraba desde arriba sólo dijo: "Hijo, ¿no tienes lugar mejor?".