6 de abril de 2012

*¿Diestro o siniestro?

¿Diestro o siniestro?, no acaba aquí, ni mucho menos, el dilema para ese hombre que estancado en la encrucijada de su vida, no sabe qué dirección tomar.
Yo sí lo sé, pues conozco la naturaleza humana. Tomará la única posible: la equivocada. Y se perderá por la primera curva del camino preguntándose si no hubiera sido mejor haber tomado la otra dirección... si no debiera, quizás, desandar lo andado y...
Siempre la misma cansina cuestión: la inmensa e irresoluble duda que es el existir cuando nos paramos a pensarlo. Y es que es de esa parálisis del sentir que es el dudar, de donde nacen la encrucijada y el absurdo dilema: ¿diestro o siniestro?