27 de marzo de 2012

*Temblor celular

Escribo, sí, pero sin mancharme demasiado las manos. Y a la menor dificultad desecho la palabra. Y es que desde siempre, ese supuesto compromiso vital, que es previo a la escritura, me ha resultado huidizo. Y aquí está, para probarlo, mi literatura atemorizada: todos esos relatos sobre convulsiones y desolación, todo ese extenso campo de batallas perdidas que describo es mi biografía. Sí, esos heridos y muertos soy yo. Tuve que matarlos, abandonarlos a su mala suerte para poder sobrevivir.
Soy, pues, ese uno que ha resultado escindido y no sé qué coño hago hurgando en mis bolsillos, donde sé perfectamente que nada tengo, excepto ese temblor celular como de criatura abrazada por una madre de hielo.