21 de junio de 2012

*El frío de existir

Hay un lugar originario del que todos provenimos: ése en el que éramos antes de nacer y al que un día la muerte nos devolverá. Mientras tanto, en ese ilimitado espacio que se expande entre la tierra y el cielo los hombres cavamos nuestro temporal infierno. Acurrucados junto al fuego equivocado, sentimos que es frío existir. Y así nos vamos consumiendo, como sombras que la noche apagará con las últimas brasas.
¿Por qué somos los únicos seres tristes del Universo? Debe haber un error en la ecuación biológico-sentimental del ADN humano; algo en la estructura metamorfológica de nuestra alma en lo que el Gran Constructor no dio su divina talla. Porque, ¿qué sentido tiene, en un Universo tan perfecto, crear una imperfección tan perversa y letal como es la especie humana?